¿Qué pasó
con el 2020?
¿Qué pasó
con el “Nuevo Año, Nuevas Metas”?
¿Qué pasó
con el “Nuevo Año, Nuevo yo”?
Hace solo
unos meses atrás empezó el 2020 y ¡Qué
bienvenida! La que nos ha dado.
Están
pasando demasiadas cosas, no sabemos cuando acabará todo esto o que esperar, no podemos hacer planes, en pocas
palabras, vivimos en la incertidumbre.
Entre
tanto, me acordé de las resoluciones de año nuevo.
Esas
listas, que escribimos en una hojita, bien bonitas para no olvidarnos de lo que
queremos para ese año, que vamos a hacer suceder ese año.
“Este año
me pongo fit.”
“Este año
voy a aprender un idioma.”
“Este año
empiezo la dieta.”
¿Qué
pasó con todo eso?
Me
quede pensando...
- “El coronavirus no nos dio ni chance de empezar”. Me dije.
El tiempo no es nuestro mejor aliado cuando se
trata de cumplir nuestras resoluciones de año nuevo, el ajetreo diario consume
gran parte de nuestras vidas.
Pero
ahora, que estamos en cuarentena, que no tenemos que lidiar con tranques, que
todos los días son iguales, que tenemos tanto tiempo libre ¿Qué estamos haciendo? O ¿Qué podemos hacer?
Hace un
par de años ya, salí a caminar con mi familia un fin de semana.
Llevábamos más de medio camino recorrido
cuando empezó a llover, era una de esas
lluvias que no perdonan, no había ningún techito cerca, como salir del circuito, y regresarnos daba lo
mismo que seguir caminando.
La lluvia
fue tan intensa que la ropa me pesaba muchísimo, tenía las zapatillas llenas de agua y hacía mucho frío.
Justo
antes de acabar el circuito ví una calle
para salir; cuando llegamos le dije a mi mamá: “Vámonos” Ella me dijo:
“¿Porqué? Ya estamos mojados y no falta mucho por terminar”.
Los
primeros días de cuarentena me sentía estancada. No sabía que hacer ni que inventar y mi listita de año
nuevo no iba muy ligada a quedarse en casa.
Cuando me
siento así, me
gusta pensar en ese día.
A veces no tenemos ninguna salida, como ahora
literalmente, pero nos toca seguir caminando aunque el panorama se vea nublado;
sin embargo, que se vea nublado no quiere
decir que sea oscuro.
Empecé
por preguntarme ¿Cómo puedo seguir “caminando” en estos momentos? ¿Qué puedo hacer
hoy?¿Cómo aprovechar todo este tiempo?
-Nada
No se me ocurrió nada.
Entonces empecé a preguntarme lo mismo todos los días.
¿Cómo
puedo seguir “caminando” en estos momentos?
¿Qué puedo
hacer hoy?
¿Cómo
aprovechar todo este tiempo?
Después de un par de días mi imaginación empezó a fluir.
Cuídense mucho y recuerden quedarse en casa.
¡Nos
Leemos!




