Como les
había comentado en el post anterior, si no lo has leído ¿Qué esperas?, la
historia de este
blog es otra y es la que les voy a contar hoy.
Cuando me
decidí por un blog. Empecé a cranear donde lo haría, como sería, llamaría y daría a
conocer.
Después de
un mes de trabajo, estaba “casi listo”
porque le faltaba lo más importante
"El primer post”. Me detuve
a pensar y sentí una gran "maraña" en la
cabeza, pues tenia muchas ideas pero, en realidad, no sabía por cual empezar. Escribir fue lo que
más tiempo me tomo; inclusive me puse muy nerviosa tanto, que hasta pensé que nadie
entraría. Un buen día me llene de valor
y ¡Lo publiqué!. Sin embargo, pasé de un extremo al otro porque ahora me había
llenado de muchas expectativas y creí que apenas lo publicará tendría un montón
de lectores, quizás, por la emoción. "El primer
post" tuvo siete entradas (personas que entraron al blog) y me pareció
bien, ya que apenas estaba empezando, pero, a medida que fui publicando más
posts las entradas fueron disminuyendo. El segundo post tuvo tres entradas y el
último (hasta esa fecha) dos. En ese momento me di cuenta de que, en
cierta forma, me había comido el Blog con la imaginación; es decir, había
imaginado todo un desenlace sin pensar siquiera en el desarrollo que me
llevaría a ese desenlace. Yo creí que sería tan sencillo como gritar, sin
embargo, gritar no garantiza que alguien me vaya a escuchar y así mismo
fue con el blog. Había creado un blog pero no había conseguido que las personas
continuaran leyendo.
Empecé a
preguntarme ¿Qué estaba haciendo?, ¿Por qué lo estaba haciendo? y en el “porque” me quedé.
Fue esa la pregunta que no me dejo desfallecer, ya que me hizo recordar
la razón que me había llevado a iniciar todo esto así que me llené de energía
para “Empezar otra vez” y aquí estoy.
En
fin que las cosas no nos salgan como esperamos desde un principio no es motivo
para rendirnos. Cuando verdaderamente quieres algo no dejes de intentar aunque
te decepciones un poco porque ya te lo hayas comido con la imaginación
jajajaja.
¿También
te has comido cosas con la imaginación?
¡Nos
leemos en el próximo post!
