¡Hola
gente!
Ha pasado bastante desde la última vez que
publiqué algo en el blog, sin embargo, aquí estoy ¡De vuelta!
Espero todos se encuentren bien en casa y les guste este post.
¡Nos leemos!
Si hay cosas
seguras en la vida, los cambios son una de esas.
Inevitables,
constantes, pero, necesarios para cualquiera de nosotros.
En algún momento
nos han sacado de onda más de una vez y de un dia para otro nada es igual. Como
hoy, un día regresamos a casa y no volvimos a salir más, por lo pronto. Todo está al revés.
Quizás porque la
constancia de nuestra rutina nos da seguridad; cuando la vida nos zampa algo de
la nada nos empeñamos en que todo vuelva a la “normalidad”,sin embargo, un
simple cambio puede ser esa lucecita roja que nos indica que algo está mal y
después de todo ¿Qué es lo normal? La forma en la que hemos hecho las cosas por
tanto tiempo o la costumbre, pero, si hacemos un recuento de que como eran
nuestros días hace un par de años atrás veremos que las cosas eran diferentes y
lo que en ese momento fue un cambio hoy es parte de nuestra realidad.
¿Qué significa
esto? ¿ Qué debo hacer ahora? Son cosas que me pregunto siempre que estoy en
una situación como esta porque creo que “Todo pasa por algo” y cada cambio es una oportunidad para que
seamos mejores.
Esta está siendo
una etapa difícil, sin duda. Pero siempre hay luz al final del camino. Si el
miedo o la duda te invade no te dejes, nada en su naturaleza es perfecto y solo
nosotros tenemos el poder para encontrarle sentido y hacer que las cosas valgan
la pena.
